En cierta localidad, cuyo nombre me callo, en lo más alto de una hermosa montaña hay un santuario dedicado a la virgen. Dicha imagen goza de la veneración del pueblo y de toda la comarca. Al santuario acuden los lugareños en sus apuros, a implorar las ayudas del Cielo. Se cuentan muchos milagros y de ello dan fe los numerosos exvotos expuestos a la vista de todos, a modo de museo. La virgen por su aspecto, parece una imagen muy antigua, de hecho no se conoce el autor y fue encontrada escondida en una cueva después de la reconquista. Hasta aquí, la historia se parece a muchas otras.
La virgen cuenta con un extenso y riquísimo vestuario, regalo de personas y entidades conocidas, en cuya lista se encuentran personajes ilustres del pasado e incluso de la realeza.
Un grupo de señoras llamadas, camareras de la virgen, tienen el honor de vestir y desvestir la imagen, (creo que este grupo, jamás incluyó hombre alguno).
Las cosas fuero así durante siglos. Pero un día llegó un párroco nuevo, vio la imagen, la inspeccionó y se dio cuenta de que estaba a punto del desastre, toda comida de polilla, requería una intervención urgente. Puso la imagen en manos de expertos restauradores que hicieron una labor de restauración magnífica.
Para dar conocimiento público de dicha labor y (supongo que para ayudar a sufragar los gastos) editó un bonito catálogo dónde se podía ver paso a paso todo el proceso de restauración que se había seguido. Los devotos veían así por primera vez la imagen tal como era en la talla, sin que la taparan los abundantes ropajes que la devoción le había puesto encima y que solo dejan verle, cara y manos. Para muchos, el asunto levantó ampollas, fue algo que al parecer se les antojaba como una profanación. Desconozco lo que pasó con el párroco cuya iniciativa fue muy criticada por mucha gente. (creo que muchos otros verían el asunto de forma distinta).
Cuando nacemos nos arropan con lo necesario para nuestra supervivencia. Luego a medida que crecemos nos van envolviendo con los ropajes de nuestra familia, cultura, sociedad, y muchas otras enseñanzas.
Estos ropajes, suelen ser valiosos regalos de conocimientos, experiencias, descubrimientos, que la humanidad ha ido acumulando, durante milenios a su paso por la vida. A nosotros nos ayudan a vivir y desenvolvernos lo mejor posible en el mundo. Pero también hay otros que son innecesarios, convertidos en cargas que nos oprimen de forma absurda, y nos quitan libertad.
Suele ocurrir a menudo, que no distinguimos lo uno de lo otro. No nos enseñan a ver la diferencia.