Los enigmas de nuestro mirar
7 maig 2012
Caminando por la vida, solemos hallar muchas preguntas por resolver o responder en algunos fragmentos de tiempo vivido.
Son enigmas que forman parte de nuestro existir, que quedan por descubrir en los silencios de nuestro mundo.
Son la luz perdida en nuestro mirar, por no saber el porque de muchas razones ocultas, por descubrir.
Los conflictos de las personas, las falsas quimeras que nos venden, pero que realmente no existen muchas veces frente a nuestra mirada, más vivida.
Los legados de nuestros antepasados, en la huella genética, que nos aportan nuestra forma de ser en el destino de nuestros días.
Suelen ser nuestra guía en cada momento de vida, somos aquello que llevamos en nuestro sentir, en nuestro vivir, en los pasos dados de cada nuevo pensamiento, meditado.
Abrimos nuestro corazón amar, cuando encontramos afectos sinceros y reales en el caminar de nuestras vidas.
El ser humano, aprende a base de experiencias, de lo acontecido en cada año, de cada nueva resolución encontrada, de hallar la respuesta en la deducción de su propio mirar de vida.
Siendo alma en la esperanza renovada, cuando encuentra ternura y buen trato, en sus senderos, en los lugares dónde se encuentra.
Es la sonrisa que se dibuja a través del cristal, cuando la felicidad asoma natural, en sus sentimientos.
Es la lagrima viva, que se derrama, cuando el corazón se rompe en los instantes del vivir, por una amistad, por un amor, por algo que derrota nuestra mente, frente a los atajos de las emociones.
Es sentimiento cuando, la ternura envuelve todos sus sentidos.
Es inteligencia, en la confianza brindada, de su proceder.
Es sueño, en los proyectos e ideales, que comparte con el mismo y con los demás.
Es libertad, en la elección de su vida.
Es perdón aceptado, cuando lo siente con el alma.
Es aceptación, cuando nos hace sentir seguros a su lado.
Es liberación, cuando dejamos que vuele, hacia lo que desea realmente.
Es resentimiento, cuando está ofuscado.
Es rencor, cuando el dolor lo atrapa, en las sombras de su propia oscuridad.
Es remordimiento, cuando toma conciencia de sus fallos.
Es luz en el mirar de los demás, cuando deja hábitos negativos, para cambiarlos por positivos frente a su mirada.
Es mano amiga, cuando actuá loablemente.
Es amistad auténtica cuando va de frente.
Es valoración, cuando ve las virtudes de todos aquellos que le rodean.
Es ofuscación, cuando se deja arrastrar por la corriente de la adversidad.
Es corazón, cuando siente un amor auténtico.
El ser humano es el que nos devuelve la fe o nos la quita en él, dependiendo de como proceda delante de nuestra mirada, en el existir del tiempo.
Es todo aquello que se proponga de ser, si sigue avanzando, aunque sea lentamente.
Es la huella que deje, lo que proyectara sus verdaderos recuerdos, en su vivir.
Dónde el laberinto de su propio mirar podrá liberarse en la felicidad, si encuentra la manera de llegar al corazón, la mente y el alma, de aquellos que le brindan su cariño desinteresado, en los avatares de la vida, en los senderos de la paz, en las melancolías de la vida, en las sonrisas vividas, en las penas compartidas, en los milagros de cada día, en las sensaciones del alma, en todo aquello que forma parte de verdad, de todo lo que realmente vale la pena en nuestro existir.





























